viernes, 30 de abril de 2010

Citaa...

En La “Reflexión” Cotidiana Humberto Giannini ha realizado una fenomenología sorprendente del viaje cotidiano. Según ésta, la vida del ciudadano se configura como un desplazamiento permanente entre polos referenciales e entitativos: del domicilio al trabajo, del trabajo a la plaza y al bar y de vuelta al domicilio.
Para Giannini el viaje comporta una trayectoria circular, es decir, exige siempre el retorno al punto cero (el domicilio), al lugar de arraigo: “la rotación cotidiana, - escribe - se configura alrededor del
punto al que se regresa siempre y desde cualquier horizonte” Lugar de la interioridad del sujeto, esto es, de la identidad: “[...] El regreso a sí mismo [...] esta simbolizado por este recogimiento cotidiano en un domicilio” 1

El domicilio, de este modo, coincide con la subjetividad, lo que lo revierte a la postre en un trascendental: la intimidad trascendental de la meditación cartesiana en la que doy sentido al todo: esto es Destino al viaje.
Pero, esta búsqueda del destino como sentido comporta una cierto vicio nostálgico o más específicamente regresivo. Pues el retorno al domicilio – la intimidad del sujeto - no es otro que el soñado retorno al útero de la madre: el punto cero por excelencia, el cero: el Ser.
Si todo viaje tiene relación con un Destino, es la búsqueda de este último el motor. En el caso de Giannini el motor - es un kinoûn akínêton - un motor inmóvil, la anticipación calculada del destino.
¿Acaso la vibración soterrada de una inteligencia técnica? 2 Pero la trayectoria puede también estar dispuesta por la casualidad: la fortuna (Tyché). Pero por fortuna se entiende el Encuentro intempestivo. El verbo tynchanô dice precisamente esa sorpresa del encontrase o reconocerse en una situación inesperada.
Un viaje desde el azar es un encuentro con el destino y no anticipación calculada. Pero en el camino del viajero no solo se encuentra sorpresivamente el Destino que marcará la vida - como en el caso de Edipo quien en la triple encrucijada da -muerte a su padre con lo que logra sucederlo y se hace soberano de Tebas, no por nada su madre lo bautizará: hijo de la fortuna, - desde ahora el nombre propio, entonces el nombre de la madre, la madre como el desamparo del azar. En las encrucijadas se encuentran también los otros viajeros que traen historias de sus lugares de pertenencia. Y en el alto de la marcha se cuentan las historias. El viaje como encuentro en el origen del mito . Y todo mito relata un destino. El encuentro del viajero es relato del destino que es lo mismo que su acontecimiento: el destino sucede en la lengua.


1 Giannini, La “Reflexión Cotidiana”, p.23
2 O posiblemente el peligro de una concepción técnica del viaje


http://www.philosophia.cl/articulos/antiguos0102/sobre%20viaje%20y%20pertenencia.pdf

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