viernes, 30 de abril de 2010

Referente: Francis Alÿs
Algunas veces hacer algo no lleva a nada
 http://www.youtube.com/watch?v=ZedESyQEnMA

Zapatos Magnéticos
http://www.youtube.com/watch?v=5Azap6lJezI&NR=1

Citaa...

En La “Reflexión” Cotidiana Humberto Giannini ha realizado una fenomenología sorprendente del viaje cotidiano. Según ésta, la vida del ciudadano se configura como un desplazamiento permanente entre polos referenciales e entitativos: del domicilio al trabajo, del trabajo a la plaza y al bar y de vuelta al domicilio.
Para Giannini el viaje comporta una trayectoria circular, es decir, exige siempre el retorno al punto cero (el domicilio), al lugar de arraigo: “la rotación cotidiana, - escribe - se configura alrededor del
punto al que se regresa siempre y desde cualquier horizonte” Lugar de la interioridad del sujeto, esto es, de la identidad: “[...] El regreso a sí mismo [...] esta simbolizado por este recogimiento cotidiano en un domicilio” 1

El domicilio, de este modo, coincide con la subjetividad, lo que lo revierte a la postre en un trascendental: la intimidad trascendental de la meditación cartesiana en la que doy sentido al todo: esto es Destino al viaje.
Pero, esta búsqueda del destino como sentido comporta una cierto vicio nostálgico o más específicamente regresivo. Pues el retorno al domicilio – la intimidad del sujeto - no es otro que el soñado retorno al útero de la madre: el punto cero por excelencia, el cero: el Ser.
Si todo viaje tiene relación con un Destino, es la búsqueda de este último el motor. En el caso de Giannini el motor - es un kinoûn akínêton - un motor inmóvil, la anticipación calculada del destino.
¿Acaso la vibración soterrada de una inteligencia técnica? 2 Pero la trayectoria puede también estar dispuesta por la casualidad: la fortuna (Tyché). Pero por fortuna se entiende el Encuentro intempestivo. El verbo tynchanô dice precisamente esa sorpresa del encontrase o reconocerse en una situación inesperada.
Un viaje desde el azar es un encuentro con el destino y no anticipación calculada. Pero en el camino del viajero no solo se encuentra sorpresivamente el Destino que marcará la vida - como en el caso de Edipo quien en la triple encrucijada da -muerte a su padre con lo que logra sucederlo y se hace soberano de Tebas, no por nada su madre lo bautizará: hijo de la fortuna, - desde ahora el nombre propio, entonces el nombre de la madre, la madre como el desamparo del azar. En las encrucijadas se encuentran también los otros viajeros que traen historias de sus lugares de pertenencia. Y en el alto de la marcha se cuentan las historias. El viaje como encuentro en el origen del mito . Y todo mito relata un destino. El encuentro del viajero es relato del destino que es lo mismo que su acontecimiento: el destino sucede en la lengua.


1 Giannini, La “Reflexión Cotidiana”, p.23
2 O posiblemente el peligro de una concepción técnica del viaje


http://www.philosophia.cl/articulos/antiguos0102/sobre%20viaje%20y%20pertenencia.pdf

Bibliografía

Sibilia, Paula; La intimidad como espectáculo.

Zubiri, Xavier; Cinco lecciones de filosofía, Henri Berson, 1963


Clark, Lygia; "O vacio-pleno", Jornal do Brasil, 02 Abril 1960, Rio de Janeiro, Suplemento dominical, p. 5.



jueves, 29 de abril de 2010

Awakhuni: Tejerse uno mismo, estarse tejiendo.

domingo, 25 de abril de 2010



Mi problema se relaciona con la necesidad de recuperar la experiencia del tiempo en la cotidianidad, debo aclarar que mi manera de entender la cotidianidad es como soporte de un mundo o realidad que no podemos negar, es la base que homogeniza la vida en que se imposibilita que "algo " ocurra debido a que está todo normado, una rutina que parte de un determinado lugar a otro, lugar que cada persona define y nos obliga a una suerte de exteriorización; es desde este lugar vaciado en donde se instalan las diferentes operaciones y dispositivos que actúan en favor de la recuperación de la experiencia del tiempo, entendiendo esto, no como el tiempo medido sino como el tiempo que es; aquí es pertinente hablar del concepto de Durée que plantea Henri Bergson que refiere a un  tiempo puro, la duración, estar siendo, lo cual  es negado por el cotidiano planteado anteriormente. La experiencia del tiempo permite la articulación de relaciones diferentes con el sí mismo; mi objetivo es apelar a estas relaciones. Tenemos  lo cotidiano como un lugar implícita y explícitamente controlado, en que una de las formas de exigir la permanente exteriorización del sujeto es a través de la visualidad; debido a esto es que mi idea consiste en  apelar a los sentidos que han sido desplazados (como por ejemplo el oído) para crear modos de conectar al sujeto con su interior (ideas, experiencias, afectos, memorias, etc.) para crear así espacios de intimidad consigo mismo, para reconocer y encontrarnos con nuestro "vacío-pleno" (Lygia Clark) dentro de la cotidianidad mencionada.


Cita....

...Toda  mi visión no es puramente óptica está más visceralmente ligada a mi vivencia del sentir, no solamente en un sentido inmediato, más en un sentido profundo que no se sabe donde está su origen. Lo que una forma puede expresar tiene sentido, para mi, en relación estrecha con su espacio interior, vacio-pleno de su existencia, así como existe un nosotros que se va completando y tomando sentido a medida llega la madurez. A veces, pienso que, antes de nacer somos como un puño cerrado que abre el primer dedo cuando nacemos y se va abriendo interiormente como petalos de una flor, a medida que hallamos el sentido de nuestra existencia, para un determinado momento tener conciencia de esa plenitud de un vacio-pleno (tiempo interior). En ese instante atingimos una concepción ético-religiosa que contraria a toda existencia de un Dios fuera de la gente: el está dentro de nosotros y es lo mejor que tenemos: la idea de vida y de muerte nos abandona cuando no existen esas dos polaridades. Lo que conseguimos transimitir en una obra de arte no es más que un momento de estática dentro de una dinámica cosmológica de donde venimos y para donde iremos. Es un flash de este infinito materializado en el finito. Como si fuese una parada del tiempo. Es un pedazo de eternidad. Un hombre en busca de su tiempo interior y cuando lo encuentra, él vivencia todo su origen. En ese momento traspasa la frontera vida-muerte. La angustia del tiempo exterior (un día despues de otro) que está relacionado con esa misma angustia existencial desaparece, pues se comienza a abstraer de esa realidad exterior....


Fragmento de: Clark, Lygia; "O vacio-pleno", Jornal do Brasil, 02 Abril 1960, Rio de Janeiro, Suplemento dominical, p. 5.