En estos dos últimos días me he sorprendido enormemente... es increíble que dentro de la unicidad que somos haya alguien con intereses o acercamientos (tanto artísticos como teoricos, etc) tan en sintonía con lo que uno está haciendo....contexto: la micro.....situación 1: me subo a la micro y me doy cuenta de que hay un hombre que escribió algo en su boleto y lo guardó, para mi sorpresa el sobrecito que sacó para depositar el nuevo boleto estaba LLENO de boletos escritos!!!....Situación 2: Estaba en la micro y se sube un hombre que se sienta en diagonal a mi, así que pude observar que luego de guardar su vuelto en el bolsillo saca su boleto, lo dobla y lo une con una cadena que entrelazaba más boletos!!!.... quizás son hechos mínimos pero se conectan directamente con lo que estoy haciendo, el mismo elemento, la conexión, este como mini -ritual en un no-lugar, el ensimismamiento.
Un sentimiento colectivo de encuentro con nuestras almas solitarias pero que todavía no nos damos cuenta que no somos los únicos.....
miércoles, 23 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
En mi búsqueda espiritual - escultórica he derivado a cosas que no imaginé, una búsqueda aparentemente no tan común en base a cómo los cuerpos pueden inscribirse en una temporalidad ficticia, efímera aunque no más que nosotros mismos, creo que lo que importa de todo esto es el proceso que estoy llevando y es lamentable que en este camino posiblemente no alcance a transmitir lo que significa o lo que he vivido, no existe medio que me de la posibilidad de hacerlo, intento mostrar los procesos de la manera más transparente y consecuente como una especie de prolongación de mi ser en lo que finalmente se podría traducir en el objeto escultórico o quizás no, y esta croquera virtual diga más que cualquier cosa que presente sobre un plinto, en una instalación, etc.
En esos encuentros casuales que en realidad no son tan casuales, me conecté con cosas que no había tomado en cuenta, la música, me parece interesante reflexionar sobre esto, cómo a cada momento los músicos realizan la operación de cristalizar el tiempo, hay una coexistencia necesaria entre los dos elementos, quizás no podría haber música sin tiempo (entendiendolo desde la manera en que vemos el mundo) y el tiempo no existiría sin personas que lo validen como tal. Inevitablemente pienso en Satie, en esa sensación de peso, de densidad del espacio que logra transmitir en su música, siento que hasta cuesta tragar el aire, mover un dedo, caminar en el espacio que nos proyecta (quizás sólo es mi impresión), la música como herramienta, por lo tanto, como la posibilidad de espaciamiento.
No sería raro que se abra la posibilidad de que termine tejiendo notas musicales......
jueves, 3 de septiembre de 2009
RELOJES
Un fama tenía un reloj de pared y todas las semanas le daba cuerda CON GRAN CUIDADO. Pasó un cronopio y al verlo se puso a reir, fue a su casa e inventó el reloj-alcachofa o alcaucil, que de una y otra manera puede y debe decirse.
El reloj alcaucil de este cronopio es un alcaucil de la gran especie, sujeto por el tallo a un agujero de la pared. Las innumerables hojas del alcaucil marcan la hora presente y además todas las horas, de modo que el cronopio no hace más que sacarle una hoja y ya sabe una hora. Como las va sacando de izquierda a derecha, siempre la hoja da la hora justa, y cada día el cronopio empieza a sacar una nueva vuelta de hojas. Al llegar al corazón el tiempo no puede ya medirse, y en la infinita rosa violeta del centro el cronopio encuentra un gran contento, entonces se la come con aceite, vinagre y sal, y pone otro reloj en el agujero.
Cortázar, Julio; "Historias de cronopios y de famas".
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