miércoles, 23 de febrero de 2011

Difícil asumir que todo el tiempo nos estamos moviendo,
la naturaleza nos deja pequeños y ciegos del cuerpo, de olores, sensaciones, sabores
ella nos invita a ser parte de esto pero, por qué nos contenemos tanto...?
por qué negarnos esa oportunidad de ser parte del todo?
Somos sólo un fragmento, cada uno una parte importante de un total que a la vez conforma otro total,
 y así infinitamente...
una pareja, una familia, un grupo de trabajo, amigos, en la micro...
algo ocurre que no es casual que en cada momento nos encontremos con ciertas personas,
aunque muchas veces no lo sepamos cada uno cumple una función
física, energética, no sé....algo, nada, todo, alguien....
Cuando la naturaleza se impone ante nosotros y nos provoca un sentimiento sublime...
Lloro, derramo unas lágrimas de tristeza de no poder ser parte de eso,
sin entender en qué momento me alejé,
cómo me perdí, si las señales son tan evidentes?...
es que tenemos ojos ciegos y sentimientos dormidos...?
Busco, aunque no sé si ese es el camino...
Intento conectarme con lo perdido y la magia se impone,
vuelve el brillo y de pronto eso que siempre estuvo ahí imperceptible,
se convierte en lo más importante al centro del cuadro,
un pequeño fragmento, una luz.....
he recuperado la vista....
luego vuelvo a la oscuridad pero ya menos oscura que antes...
Y mis manos?....mis manos como medio para traducir esto que me hablan los árboles
cómo tejer su corteza, sus ramas, sus hojas y beber el agua de su flor....
mis manos ven más que mis ojos,
luego con un objeto en mis manos, lo comparto con otro
que está ciego también pero al igual que a mi, sus manos le devuelven la visión....
¿Es esto el arte?